domingo, febrero 22, 2009

A veces...

A veces una tiene ganas de confesarlo todo; desde los sueños eróticos que tienes con algún desconocido, o como cuando por culpa del apuro y no leer bien las instrucciones "el depilado" queda tan terrible que no sabes si reírte o llorar por andar dándotelas de depiladora profesional. Peor aún cuándo para tratar de aliviar la piel pones una toalla que deja pelusas que se adhieren a los restos de la cera pegada y queda una cagada aún mayor.

Yo que quería un sueño, una invitación un tanto más elaborada, un poco menos confusa. Algo que me dieran ganas de decir que si, sin dudarlo, sin pensar en el abismo que nos separa...

No culpar a la cera mal puesta o que te llegó el período, o tener la excusa de que era un viaje de negocios, o mejor aún no pensar en el pánico al dolor una vez que ya estás de vuelta en la bendita realidad.

Yo solía rezar tanto, y ya sólo de aquello me queda el encomendarme a los santos que ya dejé de tapar si tengo "malos pensamientos" o si mis manos deciden abandonarse al placer de recorrer mi cuerpo. A veces pienso en si ellos se escandalizan o simplemente voltean la cara ante tanta desfachates de mi persona.

Pensaba -quizás ahí esta el problema- en si no me he puesto vulgar en la medida que el precio de mis carteras y zapatos se ha ido incrementando, comenzar a creer que las apariencias si sirven pues te alejan de aquello que no quieres ver o sentir, solamente albergarse en la chapa del: ¡Que bien te vez el día de hoy!.

Me pregunto a veces, me pregunto hoy, si de tanto consumir productos ligth so pretexto de no querer engordar también han adelgazado mis creencias, debilitado mi cordura y han abierto un abismo extraño en el que por propia voluntad me introduzco hasta dejar de ver y sentir.

No, no se puede confesar todo, no es posible lanzarle a la cara la verdad al mundo porque sientes que tienes ganas de dejar que las cosas pesen, porque en realidad hace rato que dejaron de pesar e impedirte avanzar.

Avanzo a pesar de que todo este confuso, avanzo a pesar de la indolencia, a pesar de mis temores y de mi piel mal depilada. Avanzo porque si me detengo ahora, nada de lo recorrido tendrá sentido, avanzo porque deseo que sea tu mano la que ahora se extienda hacía mi y busque darme alcance...

2 comentarios:

J. dijo...

Estirar mi mano...
Intentar darle alcance...

Como si alguna de esas cosas tuviese sentido.

Me gusta que llueva y sea invierno, así puedo acurrucarme sobre la cama y mirar por la ventana como cae el agua...así puedo acoger mi humanidad, rodearme con mis brazos y descansar mis ansias sobre el colchon...

Si llueve dejo de estirar mis brazos, dejo de intentar dar alcance, si llueve puedo cobijar mis pensamientos y sentirme libre de recuerdos.

Si llueve el único sonido que atrapan mis oídos y procesan mis sentidos es del agua que cae sobre plancha de policarbonato del pasillo... y me siento tan a salvo... todo me parece ser tan seguro... todo parece estar finalmente bien y en su lugar.

Anónimo dijo...

Dicen que el agua es purificadora. Lo cual tiene sentido porque su composición atómica es lo que se denomina "bipolaridad", lo cuál es extraordinariamente energética, y produce -al entrar en contacto con el cuerpo humano- (y aún al no entrar) que hayan sensaciones de "paz" o "relajamiento". Si te gusta la lluvia, seguro suspiras por algún signo de agua, de otro modo estás pérdida si el que camina bonito no lo es.

U es sigo de Agua.